Mundial de futbol 2026  y las apuestas online

Introducción: El Mundial 2026 como escenario perfecto

Mientras millones de personas celebran los partidos del mundial en las calles de México, Estados Unidos y Canadá, otra industria más silenciosa, más opaca y siendo además patrocinadora de la FIFA funciona por detrás. Un ecosistema de plataformas como 1xBet, Stake, Betwinner y Polymarket que, desde paraísos fiscales, convierte la pasión deportiva en un flujo de dinero que rara vez deja rastro.

El funcionamiento abarca todo el mapamundi, cómo una empresa registrada en Curaçao puede procesar pagos en Chipre, ocultar sus servidores en Seychelles y captar usuarios en Bolivia con bonos de Bs. 2.000; de cómo las mismas redes que operan estafas cibernéticas en el Sudeste Asiático controlan plataformas de apuestas con contratos en la Premier League; y de por qué, aunque un usuario gane hoy, la matemática garantiza que perderá mañana.

Usaremos como hilo conductor el Mundial 2026 para recorrer cinco ejes que explican por qué, en este negocio, la casa nunca pierde.


Parte 1: La arquitectura opaca: Testaferros, paraísos fiscales y la pantalla corporativa

Si se intenta rastrear quién es el verdadero dueño de 1xBet, se encontrará con Caecus N.V., una empresa constituida en Curaçao con el número 163779, sin director público identificado y con una licencia OGL/2024/1262/0493 expedida por la Curaçao Gaming Authority (CGA). El nombre “Caecus” proviene del latín: significa ciego. Es casi una confesión poética.

El modelo se repite. 22Bet opera bajo TechSolutions Group N.V. (licencia OGL/2024/590/0758). Betwinner responde a PREVAILER B.V. (OGL/2024/341/0759, registrada en Chuchubiweg 17, Willemstad). Stake pertenece a Medium Rare N.V. (OGL/2024/1451/0918). Parimatch, a Flybergom B.V. (OGL/2024/2241/1178). Todas son sociedades anónimas en una isla caribeña donde el secreto comercial es norma, no excepción.

Pero la sede legal es solo la primera capa. Cuando un usuario boliviano deposita dinero en Betwinner, el pago no va a Willemstad: va a HARBESINA LTD, una empresa registrada en Limassol, Chipre (HE 405135). Cloudbet desvía sus transacciones a Solas Technologies Limited, también en Chipre. Megapari lo hace a través de Zavbin Ltd. 22Bet, por su parte, muestra indicios de operar pagos secundarios desde Nicosia. Chipre funciona como la caja registradora del sistema: una jurisdicción europea con banca flexible que recibe el dinero mientras la responsabilidad legal queda anclada en el Caribe.

El mapa de la infraestructura informática de las casas de apuestas evidencia una estrategia de fragmentación transnacional. Mediante el análisis forense de direcciones IP, se constata que corporaciones como 1xBet, Polymarket, Stake, Betano y Parimatch emplean redes de distribución de contenido (proxies de Cloudflare) localizadas en San Francisco y Toronto. Esta capa de abstracción técnica provoca que las peticiones de los usuarios en el Cono Sur sean redirigidas a servidores norteamericanos, invisibilizando la jurisdicción real de los datos de los usuarios.

Esta asimetría entre el registro institucional y el soporte técnico se repite en el resto del ecosistema: 22Bet y Megapari sitúan su infraestructura en Seychelles; Betwinner externaliza su computación a nodos en Fráncfort y Zeewolde pese a estar constituida legalmente en Panamá; en tanto que MiCasino y Cloudbet se apalancagin en la infraestructura pública de Google Cloud (Kansas) y Azure (Ámsterdam), diluyendo las responsabilidades legales territoriales en caso de auditorías locales.

El testaferro es otro eslabón invisible de este sistema. Funciona así: los verdaderos dueños (generalmente inversores opacos, redes de crimen organizado o fondos de capital de riesgo con sedes en jurisdicciones secretas) nunca aparecen en los registros públicos. En su lugar, colocan una persona física, muchas veces sin capacidad económica real ni conocimiento del negocio, como titular formal de la empresa.

El caso de 1xBet ilustra esta mecánica. Si se rastrean los registros empresariales de Chipre vinculados a la plataforma, la sorpresa no es un magnate ruso, un fondo de inversión de Dubai o un ejecutivo de Malta. Es una mujer de la tercera edad que aparece como propietaria formal de una de las casas de apuestas online más grandes del mundo. Una persona que, por edad, perfil y patrimonio visible, no encaja con la operación de una plataforma que procesa millones de dólares diarios, emplea más de 100.000 afiliados y patrocina equipos de fútbol de primera división.

¿Por qué este rompecabezas geográfico? Porque cada traslado es una pantalla. Si un regulador boliviano, como la Autoridad de Juegos (AJ), que ya alertó que MiCasino no tiene licencia local, quiere exigir responsabilidades, debe navegar entre Curaçao (la licencia), Chipre (los pagos), Panamá (el registro del dominio) y Estados Unidos (el servidor). Para el usuario común, eso es una pared infranqueable. Para la casa, es un seguro de opacidad.

El diseño visual de las plataformas busca evocar confianza ciega. Polymarket utiliza una paleta sobria de blanco, negro y azul, con tipografía sans-serif moderna que imita a una aplicación de inversiones tipo Robinhood o Coinbase. En su pantalla no hay ruletas ni cartas: hay gráficos de líneas, porcentajes de probabilidad y botones para comprar “Sí” o “No”, como si se tratara de un activo financiero. El mensaje subliminal es peligroso: “no estás apostando, estás invirtiendo”. 1xBet, por su parte, mezcla el deporte con una apariencia de mercado financiero: más de 1.500 mercados por partido, cuotas que cambian en tiempo real, y un bono de bienvenida que ocupa el centro de la pantalla antes de que el usuario vea el evento deportivo.

La pregunta clave es: ¿quién está detrás de todas estas empresas? En la inmensa mayoría de los casos, nadie lo sabe. Ni siquiera los reguladores de Curaçao publican los nombres de los directores o si la licencia ha sido renovada. Y eso no es un error: es el funcionamiento del sistema.


Parte 2: Mafias asiáticas, blanqueo y el crimen organizado tras la pantalla

La opacidad corporativa no es un capricho burocrático: es un requisito operativo para quienes necesitan mover dinero sin dejar huella. Y en el mundo de las apuestas online, esa necesidad tiene un nombre propio: el crimen organizado asiático.

En 2021, la Operación SOGA VIII de INTERPOL dejó 1.400 detenciones y el decomiso de 7,9 millones de dólares en efectivo vinculados a apuestas ilegales. Tres años después, la Operación SOGA X multiplicó la cifra: 5.100 arrestos y el rescate de 650 víctimas de trata de personas en Filipinas, obligadas a trabajar en call centers de apuestas clandestinas. En julio de 2026, apenas iniciado el Mundial, la policía de Kuala Lumpur desmanteló una red de apuestas online del Mundial 2026 y arrestó a 32 ciudadanos chinos en el distrito de Cheras. La Operación SOGA XI ya estaba en marcha.

Según la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), las apuestas ilegales se han convertido en uno de los canales más masivos de blanqueo de capitales para el crimen organizado transnacional, especialmente en Asia. El mecanismo hace que el dinero sucio proveniente de estafas, trata o narcotráfico entra al sistema como “depósito de usuario”, circula por criptomonedas (BTC, ETH, USDC) y billeteras digitales, y sale del otro lado como “ganancias legítimas” o comisiones de afiliados. La plataforma de apuestas funciona como una lavandería cibernética donde el ciclo del dinero es indistinguible del juego.

El caso más explícito de esta convergencia es el grupo “Vigorish Viper”, documentado por Infoblox y revelado por Clarín. Esta red operaba una cadena de suministro tecnológico para plataformas de apuestas ilegales y estaba vinculada al blanqueo de capitales y la trata de personas en el Sudeste Asiático. Su brazo visible era Yabo Sports, una plataforma que, paradójicamente, había firmado contratos legítimos con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la Premier League inglesa. Es decir: la misma infraestructura que movía dinero ilícito en Filipinas patrocinaba camisetas de clubes de primera división. El contrato deportivo no era publicidad: era legitimación.

La expansión de estos modelos ya no se limita a Asia. La UNODC advirtió en 2025 que los centros de estafas cibernéticas que operan como campamentos laborales forzados o “scam centers” están migrando a África y Latinoamérica. El mismo informe del Global Initiative against Transnational Organized Crime (GI-TOC) calcula que estos ciberfraudes generan decenas de miles de millones de dólares anuales. Y las mismas redes que administran esos centros son las que financian, operan o protegen plataformas de apuestas con licencia en Curaçao.

¿Cómo encaja esto con el usuario promedio que apuesta al Mundial desde su celular? En la mayoría de los casos, no lo sabe. Cuando un boliviano usa Yape, PagoFácil o Tigo Money para depositar en 1xBet, o cuando un argentino transfiere cripto a Stake, está inyectando liquidez a un sistema donde su dinero se mezcla con fondos de procedencia desconocida en una red de cuentas de Chipre, billeteras digitales anónimas y tokens de stablecoin. La casa no necesita que el usuario sea criminal: solo necesita su volumen. Cada apuesta legitima, por accidente, el flujo de capitales al mundo criminal.


Parte 3: Cuando el juego está amañado desde adentro

El problema de las apuestas no es solo quién está detrás de la plataforma, sino quién tiene acceso a la información antes de que el balón ruede. En el Mundial 2026, un jugador sabe si tiene una lesión no publicada. Un árbitro conoce la inclinación táctica que tendrá antes del sorteo. Un médico del equipo ve la alineación definitiva horas antes del comunicado oficial. Esa información, en un mercado de predicción, vale oro.

Polymarket es el caso de estudio perfecto. Registrada en Delaware (Estados Unidos) y con infraestructura técnica en San Francisco, esta plataforma no se parece a una casa de apuestas tradicional: parece una fintech. Su interfaz limpia, sus gráficos de mercado y su uso de la stablecoin USDC la hacen parecer una aplicación de inversión seria. Pero en 2022, la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) la sancionó por operar mercados de predicción sin registro. La plataforma había permitido apostar sobre resultados electorales, económicos y deportivos sin las salvaguardas de un mercado financiero regulado.

La sanción no fue el final. En 2026, Polymarket contrató como influencer al excongresista George Santos (indultado por Donald Trump tras condenas por fraude) quien, paradójicamente, fue descubierto apostando en una plataforma rival (Kalshi) contra su propia asistencia al Discurso del Estado de la Unión. Santos se excusó por un “vuelo retrasado” después de haber apostado a su ausencia. Polymarket cortó su contrato, pero el daño reputacional ya estaba hecho: si un exlegislador con acceso a información privilegiada usaba estos mercados para posicionarse, ¿qué impedía que un jugador de fútbol hiciera lo mismo?

Aplicado al Mundial 2026, el escenario es claro. Si un jugador, un árbitro o un miembro del cuerpo técnico apuesta sobre su propio partido (directamente o a través de un testaferro) está utilizando información privilegiada en un mercado donde otros participantes ignoran esos datos. La competencia se distorsiona no porque el partido esté “vendido” necesariamente, sino porque la probabilidad real del evento ya no es pública. El mercado deja de ser un juego de azar para convertirse en un juego de información asimétrica.

Y aquí entra el patrocinio deportivo como mecanismo de normalización. Bwin, con su histórica vinculación al fútbol europeo, no vende apuestas: vende la idea de que apostar es una extensión del fanatismo. Stake patrocina la UFC y la Fórmula 1. Betano, del grupo Kaizen Gaming (regulado en Malta, licencia MGA/CRP/152/2007), es sponsor oficial de la CONMEBOL Copa América. Cuando Giannis Antetokounmpo (una estrella global de la NBA) es embajador de una casa de apuestas como Betano, el mensaje es que las apuestas son deporte, no negocio. Que son pasión, no probabilidad. Que son inversión, no azar.

Pero no lo son. Y cuando un aficionado común entra a Polymarket creyendo que “invierte” en la victoria de Argentina o entra a una casa de apuestas para darle más emoción al partido que verá, está compitiendo contra algoritmos, insiders y actores con información que él jamás tendrá. La casa no necesita amañar el partido: solo necesita que alguien con información privilegiada juegue en su casino.


Parte 4: En promedio nunca ganas

Las casas de apuestas no ganan dinero porque tengan una bola de cristal para adivinar quién va a ganar el partido. Ganan porque funcionan exactamente como una autopista de peaje: no les importa si vas hacia el norte o hacia el sur, ellas te cobran una tarifa fija por el simple hecho de pasar por ahí. Cada vez que alguien mete dinero en su plataforma, se quedan con un pequeño porcentaje automático.

Para ver la trampa, pensemos en lanzar una moneda. Hay mitad de probabilidad de que salga cara y mitad de que salga cruz. Si juegas con un amigo en un trato justo y pones $100, si ganas te llevas otros $100, y si pierdes los dejas ir. A la larga, tras jugar muchas veces, quedarás igualado: ni más rico, ni más pobre. Tu saldo final promedio será cero.

Pero las empresas de apuestas juegan sucio con los números. En ese mismo juego de la moneda, si tú ganas, no te devuelven $200 en total, sino $190. Te recortan $10. Si dos personas apuestan al mismo tiempo $100 cada una (una a cara y otra a cruz), la empresa junta $200 en su caja. Cuando sale el resultado, le paga $190 al que acertó y se guarda $10 limpios. No le importaba quién iba a ganar; solo necesitaba que la gente pusiera el dinero para cobrarse su tajada.

Este pequeño recorte es lo que destroza al jugador con el tiempo. Si el juego fuera limpio y legal, la estadística dice que al hacer 100 apuestas de $100, ganarías la mitad y perderías la mitad; es decir, tu ganancia final sería exactamente cero, quedando completamente a tablas. Sin embargo, por culpa del cobro oculto de la casa, la realidad es otra: de los $10,000 que moviste en total, el sistema te devuelve solo $9,500. Aunque hayas acertado exactamente la mitad de las veces, la trampa de los números hace que tu ganancia no sea cero, sino una pérdida segura de $500 que se queda la empresa.

El engaño se vuelve todavía más atractivo con los famosos “bonos de bienvenida” que te regalan dinero virtual al registrarte, prometiéndote duplicar o triplicar lo que deposites. Lo que casi nadie lee es la letra pequeña: las condiciones de uso. Si te dan un bono de $100, las reglas te obligan a apostar esa cantidad unas 20 veces antes de dejarte retirar un solo centavo a tu banco. O sea, te obligan a jugar $2,000 de tu bolsillo con su peaje invisible activado. Como la casa se queda con el 5% de cada jugada, al apostar esos $2,000 vas a perder matemáticamente $100 en el camino. Es decir, el “regalo” está fríamente calculado para que pierdas exactamente todo el valor del bono intentando desbloquearlo. Ese supuesto obsequio es en realidad una cadena que te obliga a jugar una y otra vez hasta que la estadística te deja en cero o endeudado.


Parte 5: Como el intermediario gana dinero sin importar quién gane el partido

La casa de apuestas y la bolsa de valores comparten un secreto: ambas son intermediarias que cobran por transacción. La bolsa cobra spreads y comisiones; la casa, el vig. Ni una ni otra necesitan predecir el futuro para ganar: solo necesitan volumen.

Durante el Mundial 2026, el volumen es inmenso. FIFA estima una audiencia global de miles de millones. Cada gol, cada tarjeta, cada sustitución genera una ola de apuestas en vivo. Y en ese frenesí, la casa gana de tres maneras simultáneas, independientemente del marcador final.

Primero: cobra comisiones por cada apuesta. Como vimos, el vig asegura un porcentaje del volumen total. Si en un partido de Argentina vs. Brasil se mueven $10 millones en apuestas y el overround promedio es del 5%, la casa se queda con $500.000 antes de que el árbitro pite el final. No importa si ganó Argentina, Brasil o fue empate.

Segundo: explota la información privilegiada. Los insiders (jugadores, médicos, árbitros, directores técnicos) tienen datos que el público desconoce. Cuando esos datos se filtran a mercados como Polymarket, quien posee la información obtiene rentas extraordinarias. Pero la plataforma también gana: cada operación de un insider genera comisión. La casa no necesita ser cómplice del insider: solo necesita que apueste. El caso George Santos es ilustrativo: apostó en contra de su propia asistencia a un evento político porque sabía que no iría. La plataforma donde jugó (Kalshi) cobró su comisión igual. El fraude fue del usuario; la ganancia, de la casa.

Tercero: manipula la percepción para maximizar el volumen. Las cuotas dinámicas cambian en tiempo real, creando una sensación de urgencia. Las notificaciones push de Betwinner bombardean al usuario con “ofertas por tiempo limitado”. 22Bet usa colores verdes y tipografía redondeada similar a apps de delivery para generar familiaridad y reducir la percepción de riesgo. Los crash games tipo Aviator en Megapari (con animaciones rápidas y diseño adictivo) están especialmente orientados a jóvenes, un público más vulnerable a la urgencia y la gamificación. La plataforma no solo acepta apuestas: las fabrica.

Los afiliados e influencers son la fuerza de ventas de este sistema. 1xBet tiene más de 100.000 afiliados globales. Stake domina Twitch con streamers pagados que promocionan códigos únicos. 1Win ofrece hasta un 60% de comisión por ingresos compartidos (RevShare) a sus afiliados. En cada caso, el influencer no gana si el usuario gana: gana si el usuario apuesta. Su interés está alineado con el de la casa, no con el del jugador. Cuanto más pierde el usuario, más apuesta; cuanto más apuesta, más gana el afiliado.

En este ecosistema, el Mundial 2026 no es un evento deportivo: es una mina de oro. La casa gana del vig. El afiliado gana de la comisión. El insider gana de la información. Y el usuario, en el mejor de los casos, paga el peaje. En el peor, pierde todo.


Conclusiones

El ecosistema de las apuestas online no es un mercado: es una arquitectura de extracción. Desde la empresa pantalla en Curaçao hasta el servidor enmascarado en Cloudflare, desde el pago secundario en Chipre hasta el contrato de patrocinio en la Premier League, cada pieza está diseñada para que una sola pregunta nunca tenga respuesta: ¿quién se queda con el dinero?

El Mundial 2026 exacerba todas las vulnerabilidades del sistema. La emoción deportiva reduce la cautela del usuario. El volumen de apuestas garantiza ganancias millonarias para las casas a través del vig. La opacidad corporativa protege a los verdaderos dueños. Y la normalización del patrocinio deportivo (Bwin en el fútbol, Stake en la UFC, Betano en la CONMEBOL) borra la línea entre el fanatismo y el juego, entre la pasión y la adicción.

La matemática no miente. En un juego justo, el valor esperado es cero. En las apuestas online, es negativo por diseño. El overround del 5% no es un detalle técnico: es una garantía legal de que, a las 100 apuestas, el usuario habrá perdido dinero aunque haya acertado estadísticamente lo que debía acertar. Los bonos de bienvenida y los wagering requirements no son regalos: son trampas que multiplican la exposición al vig. La casa no necesita hacer trampa: la trampa está en la ecuación.

Pero la ecuación no opera en el vacío. Opera sobre una infraestructura que, según INTERPOL, la UNODC y documentos como el informe Infoblox, está vinculada al crimen organizado asiático, a la trata de personas en Filipinas y a la expansión de scam centers hacia Latinoamérica. El dinero que circula por 1xBet, 22Bet o Megapari no es neutral: se mezcla en cuentas de HARBESINA LTD, Zavbin Ltd y Solas Technologies con fondos de procedencia oscura. El usuario que deposita $50 desde Yape o Tigo Money no es cómplice, pero es, sin saberlo, parte del flujo.

El caso Polymarket y la investigación de la CFTC muestran que el problema no se limita a las casas tradicionales. Los mercados de predicción, con su apariencia de fintech, introducen riesgos de información privilegiada que el deporte no está preparado para controlar. Si un jugador puede apostar sobre su propio rendimiento, si un árbitro puede posicionarse en un mercado antes de pitar un penal, la competencia deja de ser justa. La carta del Congreso de Casten y Lieu, el acuerdo NHL-CFTC y el caso penal del DOJ son señales de alarma que llegan tarde: el mercado ya creció.

¿Qué se debe hacer entonces? La solución no es regular un negocio que está diseñado para vaciar los bolsillos de la gente; la solución es cerrarle el paso. Se necesita prohibir por completo el acceso a estas plataformas de apuestas. El gobierno y los proveedores de internet deben bloquear estas aplicaciones y rastrear sus métodos de pago para que un ciudadano común, un padre de familia o un niño con un celular no puedan entrar a este círculo vicioso a golpe de un solo clic. Si alguien quiere arriesgar su capital a toda costa, que le cueste: que solo lo hagan aquellos que tienen el dinero para pagar tecnologías caras como redes privadas (VPN) para saltarse los bloqueos, o quienes juegan con criptomonedas sabiendo que pueden perderlo todo. El resto de la población, especialmente los más vulnerables, debe quedar fuera de su alcance.

La realidad de este negocio es destructiva. No solo está diseñado matemáticamente para que pierdas tu dinero de forma inevitable en el largo plazo, sino para atraparte psicológicamente y generarte una adicción severa antes de que te des cuenta. Mientras estas aplicaciones sigan libres y patrocinando equipos de fútbol, la casa nunca perderá. Y si la casa nunca pierde, el único dinero que alimenta esa máquina millonaria es el de la gente trabajadora. El Mundial pasará y los goles se olvidarán, pero las deudas, la ludopatía y las ganancias opacas de estas empresas extranjeras se quedarán. Entrar ahí no es un juego de azar ni de entretenimiento; es entrar a una trampa donde tu dinero ya está perdido desde antes de empezar.


Créditos

Equipo de Yupay:

  • Valentina Roque Poma — Investigación
  • Jhoanna Alarcón — Investigación
  • Adriana Jiménez — Investigación
  • Roly Edson León — Auditoría de direcciones IPs

Coordinación del proyecto

  • Adrian Delgado

Referencias

  1. Associated Press. (2026). Polymarket cuts ties with George Santos as regulators probe trades on rival prediction market. CNBC. https://www.cnbc.com/2026/06/03/polymarket-cuts-ties-with-george-santos-as-regulators-probe-trades.html

  2. Reuters. (2026). El regulador estadounidense de derivados traza las reglas para el floreciente sector de los mercados de predicción. Reuters. https://www.reuters.com/world/cftc-proposes-new-rules-govern-prediction-markets-wsj-reports-2026-06-10/

  3. Reuters. (2026). Enfoque: El auge de las apuestas en las elecciones estadounidenses pondrá a prueba los controles de los mercados de predicción sobre el uso de información privilegiada. Reuters. https://www.reuters.com/legal/government/us-election-betting-boom-test-prediction-markets-insider-trading-controls-2026-06-08/

  4. Reuters. (2026). La NHL firma un memorando sobre la integridad del mercado de predicciones con el regulador estadounidense de derivados. Reuters. https://www.reuters.com/legal/government/nhl-signs-prediction-market-integrity-memo-with-us-derivatives-regulator-2026-05-21/

  5. Reuters. (2026). Las apuestas lucrativas que anticiparon las sorpresas políticas de Trump merecen ser examinadas con lupa, afirman los expertos. Reuters. https://www.reuters.com/legal/government/lucrative-bets-that-anticipated-trumps-policy-surprises-warrant-scrutiny-experts-2026-03-29/

  6. Stanford Law School. (2026). Los mercados de predicción están en auge: esto es lo que necesitas saber. https://law.stanford.edu/2026/04/30/prediction-markets-are-surging-heres-what-you-need-to-know/

  7. Debevoise & Plimpton LLP. (2026). Las acusaciones de uso de información privilegiada en Polymarket ilustran la estrategia de aplicación de la ley del Departamento de Justicia y la CFTC en los mercados de predicción. https://www.debevoise.com/insights/publications/2026/04/polymarket-insider-trading-charges-illustrate-doj

  8. Casten, S., & Lieu, T. (2026). Letter on Insider Trading on Prediction Markets. https://casten.house.gov/imo/media/doc/casten-lieu_letter_on_insider_trading_on_prediction_markets.pdf

  9. INTERPOL. (2024). Descubrimiento de una red delictiva: 5 100 detenciones en una vasta operación contra las apuestas futbolísticas ilegales. https://www.interpol.int/es/Noticias-y-acontecimientos/Noticias/2024/Descubrimiento-de-una-red-delictiva-5-100-detenciones-en-una-vasta-operacion-contra-las-apuestas-futbolisticas-ilegales

  10. INTERPOL. (2021). Apuestas ilegales: La operación SOGA VIII se salda con 1 400 detenciones. https://www.interpol.int/es/Noticias-y-acontecimientos/Noticias/2021/Apuestas-ilegales-La-operacion-SOGA-VIII-se-salda-con-1-400-detenciones

  11. Observatorio de Economías Ilícitas en Asia-Pacífico. (2025). Compound Crime: Cyber scam operations in Southeast Asia. GI-TOC. https://globalinitiative.net/wp-content/uploads/2025/05/GI-TOC-Compound-crime-Cyber-scam-operations-in-Southeast-Asia-May-2025.pdf

  12. UNODC. (2021). Apuestas ilegales y Deporte. https://www.unodc.org/res/safeguardingsport/grcs/index_html/SPORTS_CORRUPTION_2021_SEC9_ESP.pdf

  13. Brodersen, J. (2024). Exponen conexiones entre el crimen organizado chino y sitios de apuestas online que firmaron contratos con AFA y Premier League. Clarín. https://www.clarin.com/tecnologia/exponen-conexiones-crimen-organizado-chino-sitios-apuestas-online-firmaron-contratos-afa-premier-league_0_7E8BdqwkAh.html

  14. Le Touz, Portal, Burton, Puga. (2024). VIGORISH VIPER: Una apuesta venenosa. Infoblox. https://insights.infoblox.com/resources-report/infoblox-report-vigorish-viper-a-venomous-bet

  15. Asia News. (2025). ONU: los scam center superan las fronteras del sudeste asiático y se convierten en una amenaza global. https://www.asianews.it/noticias-es/ONU:-los-%27scam-center%27-superan-las-fronteras-del-sudeste-asi%C3%A1tico-y-se-convierten-en-una-amenaza-global-62939.html

  16. Malaymail. (2026). La policía desmantela una red de apuestas en línea sobre la Copa Mundial y arresta a 32 ciudadanos chinos en Cheras. https://www.malaymail.com/news/malaysia/2026/07/02/police-bust-online-world-cup-betting-ring-arrest-32-chinese-nationals-in-cheras/226038

  17. Curaçao Gaming Authority. Registros de licencias OGL. https://cert.gcb.cw/

  18. Betwinner. Licencia PREVAILER B.V. https://guidebook.betwinner.com/license/

  19. Stake. Licencias Medium Rare N.V. https://stake.com/licenses

  20. Cloudbet. Licencias Halcyon Super Holdings B.V. https://www.cloudbet.com/en/support/articles/107963-what-gambling-licenses-does-cloudbet-have

  21. Malta Gaming Authority. Kaizen Gaming International Ltd. https://authorisation.mga.org.mt/verification.aspx

  22. Autoridad de Fiscalización del Juego de Bolivia. Comunicado sobre MiCasino. https://www.facebook.com/AJautoridadjuegos/photos/comunicadola-autoridad-de-fiscalizaci%C3%B3n-del-juego-aj-informa-a-la-poblaci%C3%B3n-boli/943373227830496/